Proemio: Eduardo Escobar
Presentación: Maria-Dolores Jaramillo
ISBN: 978-958-46-0284-8

Edición digital completa:
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Ruiz, que es un ingeniero de caminos -como creo que lo fuera su compatriota Jorge Isaacs- siente la atracción del misterio real y lo traduce por una doble vía: la de una mirada sensible y receptiva, y la de una vigilia interrogante y lúcida. En otros momentos hemos visto imponerse la segunda modalidad, mientras en esta ocasión prevalece la primera.
Leves toques impresionistas, escuchas del sonido del mundo y anotaciones de sus formas plásticas se hilvanan en estos poemas atentos al don de cada día, recorridos por la subyacente interrogación sobre el sentido de la existencia. En ellos se impone una simbólica aérea y acuática, donde impera la fluidez, la permanente transformación del todo, la continuidad de los reinos.
El poeta hace gala de una serenidad casi oriental, emboza los sentimientos en un discurso ecuánime, de respiración amplia y ritmos irregulares, cuya ligera musicalidad otorga sentido a su decir y a su callar. Nos invita a compartir esta contemplación despierta, esta meditación sobre el tiempo y el espacio que nos constituyen, mostrando nuestra situación entre el naufragio y la espera, entre el errar y la esperanza.
La poesía surge sin desprenderse del todo del silencio grávido que la precede. Hace lugar a la reflexión que da cuenta de "la fe del carbonero" y "los arrebatos de la apostasía". Poesía que se define a sí misma: "Divagación en notas de fermosura descompuesta/ con reto de infinito".
Buenos Aires, 9 de marzo de 2012

