En memoria de Mariela, mi hermana
La muerte es un jardín de rosas amarillas./
Siempre amanece o es el atardecer/ color violeta./
No hay sol de mediodía quemante, hiriente.//
En esa orilla de la noche el aire está poblado/
de luciérnagas y estrellas.// Allá no estará sola
nunca. Alguien espera.
Maruja Vieira
I.
Desprendimiento de las miradas
de las voces
pero con los recuerdos
a flor de labio
se pronuncian palabras
despejadas de la conciencia
con la bondad de la serena
despedida
Lágrimas acompañan
el murmullo
y el adiós se hace elocuente
en el pálpito del silencio
El infinito se vuelve palpable
con el estertor de la muerte
II.
Mirada sostenida
en el anuncio de la partida
con pesadez del alma
y nada de modulación en los labios
entreabiertos
con el suspiro del tiempo
de la memoria
Mirada de reconocimiento
de indagación
y recuerdo
Una lágrima
sin sollozo
espanta el tormento
de la mirada
y en mis ojos
el llanto
es un clamor del tiempo
no recobrado

En Aleph, a 18 de marzo de 2023

